sábado, 7 de noviembre de 2015

#flashmobtec de #escenariostec: ¿Puedo trabajar sola, sin mi equipo?


Es una pregunta que no puedo olvidar, me la formuló una alumna muy aplicada y entusiasta, había mostrado participación con los miembros de su equipo, días previos en una gymkana la vi muy participativa e integrada con sus compañeros, en los trabajos de aula notaba que todos participaban y ella, incluso, lideraba el equipo.

En mi interior me preguntaba que podría haber pasado. Cuándo indague el por qué, las respuestas fue que sus compañeros: no aportaban, no eran responsables y no cumplían con su parte. La trate de persuadir, por una parte argumentando la importancia de aprender a trabajar en equipo, que es una habilidad social que hay que desarrollar; en tanto, cuando se inserte al mundo laboral va encontrar dificultades similares. También le dije que tenía que reconocer cualidades en sus compañeros, que todos, de una u otra forma, aportaban de manera diferente, ya sea en conocimiento, en creatividad, en hablar, en socializar o amalgamar al equipo; había que reconocer las cualidades de sus condiscípulos. Por último, que estaba contemplado en el curso la coevaluación, según las rúbricas que estaban a su disposición; pero todo fue en vano.

Al término del curso cumplió con su proyecto, pero separadamente de su grupo, solo acompañada por una integrante. Obviamente ese hecho afecto, aunque no mucho, su calificación. Intuyo que quedo algún resentimiento, pasado el tiempo al verla y saludarla percibo que no existe la estimación que he conseguido con el resto de mis exalumnos.

Hace muchos años me pasó algo similar, dos miembros del equipo no se podían integrar, lo curioso fue que una de las partes se allanó; pero la otra, que tenía evidente habilidades sociales, no. Con el tiempo descubrí que había consideraciones de etnia o racismo para trabajar con su compañera, ¡una pena!

Otro caso curioso que me ocurrió, fue en el desarrollo del curso de economía, cuando tratábamos la matriz de necesidades y satisfactores, sobre la categoría axiológica del afecto y la categoría existencial del hacer, se enumeraba: el cuidar, el compartir, el proteger,… y hacer el amor; cuando un alumno preguntó: ¿el amor se hace o se vive? Mi alumno se convirtió en mi profesor.

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